| SEIS |
Hola neno!!!! (léase gritando)
Soy yo... Rocha! (Tacháaaan!)
Pues sí que...
Rocha!, no te acuerdas? Nos conocemos desde los diez años (míos, cuando tú tenías diez años no existía ni el conocimiento). El que estuvo en Inglaterra y en Córdoba... Que no ponía la “eñe” ni acentos. Joder, como eres! Cualquiera que te vea le echaría la culpa a la edad, pero yo sé que es el alcohol. En fin, ya te mandaré una tarjeta para que entres en calor.
Mientras tanto procedo a explicarte el por qué de mi ausencia durante tanto tiempo. Creo haberte informado de que ahora vivo en Madrid, capital del imperio. Mayormente me he dedicado a currar mucho. Revisando mi última carta veo que te dejé con la miel en los labios, ahí va, cuando llegué aquí mi primer curro fue... ordenanza de Repsol! Llevar paquetes, cartas, periódicos y revistas (no sin antes leerlas convenientemente, igual que con los sobres que ponían “confidencial”), etc. La cosa estaba bien y bien pagada. En la escala evolutiva sólo estaba alrededor de unos 70 peldaños por debajo del hermano de cierta vicepresidenta del gobierno de Ssspantilde;a. Como soy un culo inquieto y todos los días eran iguales (amén de que las ETT’s no suelen hace contratos fijos ni siquiera a mí, que molo mogollón), me fui a un periódico para gallegos en Madrid (cuando vives aquí te das cuenta de que la palabra “Madrid” la oyes y la pronuncias cada diez minutos, es un coñazo). Se llama Galicia al Día. La cosa resultó ser una algodonera, me dieron a elegir entre que me pegaran quince latigazos diarios en turnos de mañana y tarde o cobrar una miseria (si no, no me explico cómo acepté ese sueldo, porque creo recordar que fui sobrio a la entrevista. Bueno, pon esos datos en cuarentena).
Tras seis meses de ser el único redactor del periódico, entrevistar a Julián Hernández, Míchel Salgado, Josele Santiago, Gómez Noya, Luis Suárez, Purificación García y, por supuesto... Don Manuel Fraga Iribarne, que tuvo el detalle de decirme que mis preguntas eran “una impertinencia”. Lo tengo grabado, a ver si lo edito y te lo mando. Cuando me harté de pelearme con los gatos por las sobras que dejaban los mendigos (esos me pueden), hice que me despidieran y me dediqué a centrarme en un proyectillo que tengo con mi hermano: un gabinete de comunicación. Nos dedicamos a llevarle la imagen a gente y marcas. Un día de estos te informo con más profusión, de momento si quieres que te llevemos la imagen a ti págate una comida y me lo planteo. En cuanto estrenemos la web, que todo se andará. Desde ese momento, que además lo compagino con escribir en la revista Tiempo, me ha dado tiempo (valga la redundancia) a hacer muchas cosas. Me he mudado a un piso en el que por fin vivo solo, lo que me permite escribirte desde el salón en gayumbos sin miedo a que otro habitante me diga nada, me he pegado un viajecillo a Marruecos cosa buena. Varios colegas míos han sido padres de hermosas criaturas. He llegado a presentar desfiles de moda, he ido a recibir media docena de premios (ninguno para mí, todos en sustitución de alguien), maántilde;ana mismo me voy a una recepción en la Embajada de Francia y cocino incluso mejor que antes (clavo el rabo de toro). Hablando de toros, en noviembre estoy anunciado para torear una vaquilla. Ya te contaré por qué.
También estuve como productor y guionista rodando un documental en Melilla. Me lo pasé como un enano. A la vuelta me tiré diez días en la cama por una infección de garganta XXL.
Ahora tengo un coche cojonudo. Se llama Delorian, tiene 24 años, me llevaba al cole cuando yo tenía 11 y el otro día empezó a gotearme en el pie un líquido amarillo, encima del acelerador. Luego dejó de hacerlo, así que sería un catarro, digo yo. Además he descubierto un garito buenísimo. Se llama Segundo Jazz Café, suelo dejarme caer por allí todos los jueves noche. (En sentido figurado, alguna vez también en sentido literal, me he caído allí. No tengo por qué contarte más)
Lo bueno de vivir en Madrid son los acontecimientos. Que corten la Castellana cada tres días para que pase la comitiva del presidente de sabe dios dónde, cruzarte con algún famoso por la calle (un día vi a Sara Montiel cruzando un paso de cebra, pero cuando aceleré ya estaba en la acera). También anduve de copas en la fiesta del Orgullo Gay, si no te hubieras empeñado en ponerte esa máscara de cuero te hubiera reconocido. Uno de los grandes acontecimientos últimamente ha sido la Eurocopa. Aquí te mando una foto mía concediendo una entrevista con una bandera del Burger King que me dejó la novia de mi colega Isra (que también vive por aquí). Era para un canal japonés llamado Wow Wow Tv. Si encuentras la entrevista mándamela, porque yo no entendí un carallo. Ya te he explicado por qué he tardado tanto en escribir. Llega el momento de explicarte por qué he vuelto. Una palabra: Tiburón.
Son las 4 de la mañana, he vuelto hace una hora y pico de dar una vuelta en bici, pongo la tele y empieza Tiburón en la 2. Me encanta, acaban de hacer la competición de cicatrices. Con razón le dieron al tiburón el Óscar a la mejor interpretación masculina. Hace unos ocho años, estaba en casa y echaron Tiburón. Una semana después me dediqué a actuar por Ssspaña adelante y me gustó y fue bien. En cuanto vi esas imágenes submarinas supe que tenía que hacer algo y dije, a ver el hombre éste qué hace de su vida, voy a hacerle compañía (siempre he respetado mucho a los mayores). Además me da pena pensar que cuando te escribía la cosa era normal más o menos, pero lo dejo y Marta Sánchez presenta un programa de saber cosas. Es evidente que el mundo nos necesita, neno.
Si todo me sale bien en verano, seguiré escribiéndote, me pondré morenito y me hartaré de playa (con cuidado de los tiburones) y cosas buenas.
Haz caso a lo de que en verano niños y mayores debéis beber mucha agua. Lo dice el gobierno.
Citando a Toni Soprano, gran ídolo de la afición: “Hasta lueguito, joder!”
Dani Rocha (que lo es)