| TRECE |
Querido mío en el amor de Dios:
Sí, sí, ya lo sé. Cuánto tiempo, me tenías preocupado, pensé que habías vuelto a las andadas, llevo tiempo queriendo preguntarte como coño se hacia el nudo de la corbata y esas cosas.
Pues que sepas que estoy bien y que el nudo Windsor viene en Youtube (así lo aprendí yo, de espaldas al ordenador y ahorcándome una par de veces).
Yo acabo de llegar, todo flamenco, de un garito de jazz, que tengo cosas que celebrar. Desde que no te cuento nada he trabajado (que es una manía que tengo para sobrevivir - que es otra manía que tengo) subtitulando textos de televisión para sordos, que es un trabajo bien bonito y como redactor en el talk-show más famoso de Ssspaña (hasta aquí puedo leer, pero ver, he visto cosas que nunca imaginarías, me niego a contarlas sin cervezas de por medio, el que quiera saberlo que me pague cañas, pero prometo que merecen mucho la pena, eso sí, que gente más buena he conocido allí!!!).
En cualquier caso, estoy bien (gracias por preguntar). He dejado mi último trabajo y lo he celebrado con mis cañas-copas (gracias por enseñarme el cubata de ron con cerveza, las treinta primeras consumiciones acabé haciéndole gasto a la Seguridad Social, pero hoy me han sentado medio bien, gracias al médico que había en la sala - fliparías lo que se puede hacer con un boli y Mercromina). He decidido celebrarlo con una jam sesion de jazz (lo que para mi equivale a mirar, dar palmas fáciles en determinados momentos y aplaudir en otros).
Mi vida sigue siendo como la de cualquier otro que haya sido tío por primera vez!!!!!!!!!!! Tengo un sobrinazo cojonudo. No tiene tres meses y ya ha quedado tres veces campeón del mundo de lanzamiento escupido de chupete y dos de imitador de Supermán, que pone los brazos así como si volara. Ya te contaré, el sábado que viene lo bautizamos y yo soy el padrino (mi dinero me he dejado en Montecristo del 4, con la sana intención de quedarme los que sobren y fumármelos a tu salud, incluso contigo si te portas bien).
Lo bueno de haber dejado el curro es que me dispongo a pegarme media feria de Córdoba en Córdoba (porque si me la pegara en A Cañiza con mi colega Paco, molaría, pero no tendría sentido, aunque ahora que recuerdo, la mitad de las veces que salí allí, no tuve sentido ninguno).
Como novedades recientes, te cuento que llevo dos fines de semana despertándome en el salón. El primero fue con mi colegazo desde niños Iván, que me desperté en la silla en la que trabajo. El pedal fue importante, el dolor de cuello duró una semana.
El segundo fin de semana fue con mi colega Jacobo (al que, increíblemente, aún no han encerrado las autoridades pertinentes, les pone la sonrisa Profidén y claro...). Me desperté en el sofá, teniendo mi cama al lado. Al día siguiente mil preguntas y sólo una respuesta: una botella de White Label vacía y un intento de hurto de una chaqueta verde muy bonita. Para más información llama al 091, ellos saben más que nosotros, porque el Jacobo este, ni puta idea tampoco (hasta saben aquello mio hace seis años de resistencia a la autoridad, intento de huida y no sé qué más. Solo recuerdo que tenía que ver con el Prestige).
Recientemente me pegué una cena con un alto porcentaje de gallegos. Casi todos coruñeses. Últimamente me llevo muy bien con el sector coruñés.
Descubrí muchas cosas, entre ellas, una máquina de tabaco cuya ranura para las monedas estaba a metro noventa y cinco del suelo. Supongo que será una medida de Sanidad para que los menores no fumen, pero los bajitos tampoco podían. Me tiré toda la noche recibiendo asistencias a canasta. Cómo mola sentir que sirves para algo. Te lo explicaría, pero prefiero esperar a que lo sientas (aunque pasen décadas).
Bueno, querido. Sé que, previamente, te había ofrecido un sumario. Entre otras, sobre la rubia que marcó mi vida, es que estaba muy buena, tanto que me fui de un garito porque me dolían los ojos de mirarla.
Sobre la partida de Don Luis Temes y yo a los dardos, solo te digo que nos echaron de un bar mientras nos abrazabamos por un 17 triple y la fiesta posterior compuesta de abrazos por el suelo y gritos de "Sí, Dios!! Joder!!!" (creo que tampoco era para ponerse así, solo estabamos contentos, que brazo tiene la criatura cuando quiere). De Córdoba ya te hablaré, que para algo voy.
Lo de mi colega con el gas ruso si merece explicación. Le entró a una rusa (que estaba que se rompía) respondiendo a un ultimatum mio ("o le entras ya o me piro. Cuando vuelva del baño, si no le has entrado, a casa todo el mundo"). De tanto pedirle fuego como medida de acercamiento, le regaló un mechero (al que llamamos gas ruso) para que la dejara en paz. Mal sabía ella la fe de mi colega Fer.
De mi vuelta a los escenarios, mejor no hablamos. He decidido que, cuando vuelva, lo haré en una gira de mínimo ocho bolos. Si no, no vuelvo. Queda abierta mi contratación.
Bueno, neno, que sé que por orgullo no te pones las gafas de ver de cerca y ya debes estar mareado. Cuando caiga cara, te vuelvo a escribir. Mientras, hazle caso al médico, que lo hace por tu bien. Yo no viviré siempre, recuerda lo que te he enseñado.
Saludos cordiales y, como en los viejos tiempos ingleses, shau, shaval.
Dani Rocha (que lo es)