| La verdadera edad de los países |
Una lectora sagaz me dice en el comentario 227 del artículo llamado
'Argentina no es mejor ni peor que España, solo mas joven'. Me gustó esa teoría
y entonces invente un truco para descubrir la edad de los paises basándome en el
sistema perro.
Desde chicos nos explicaron que para saber si un perro es joven o viejo había
que multiplicar su edad biológica por 7. Con los países, entonces, hay que
dividir su edad por 14 para saber su correspondencia humana. ¿Confuso? En este
artículo pongo algunos ejemplos reveladores.
Argentina nació en 1816. Tiene ciento ochenta y nueve años. Si lo dividimos por
14, Argentina tiene trece años y cuatro meses. O sea, está en la edad del pavo.
Argentina es rebelde, es pajera, no tiene memoria, contesta sin pensar y esta
llena de acné. Por eso le dicen el granero del mundo.
Casi todos los países de América Latina tienen la misma edad y, como pasa
siempre en esos casos, hay pandillas. La pandilla del Mercosur son cuatro
adolescentes que tienen un conjunto de rock. Ensayan en un garage: hacen mucho
ruido y jamas sacaron un disco. Venezuela, que ya tiene tetitas, está a punto de
unirse para hacer los coros. En realidad quiere fifar con Brasil, que tiene
catorce y la poronga grande. Son chicos; un día van a crecer.
México también es adolescente, pero con ascendente indio. Por eso se ríe poco y
no fuma inofensivo porro como el resto de sus amiguitos. Fuma peyote y se junta
con Estados Unidos, que es un retrasado mental de 17 que se dedica a matar a
chicos hambrientos de seis añitos en otros continentes.
En el otro extremo, por ejemplo, está la China milenaria: si dividimos sus 1.200
años entre 14, nos da una señora de ochenta y cinco, conservadora, con olor a
pis de gato, que se la pasa comiendo arroz porque no tiene para comprarse la
dentadura postiza. Tiene un nieto de ocho, Taiwan, que le hace la vida
imposible. Está divorciada hace rato de Japón, que es un viejo cascarrabias al
que todavía se le para la chota. Japón se juntó con Filipinas, que es
jovencita, es boluda y siempre está dispuesta a cualquier aberración a cambio
de dinero.
Después están los países que acaban de cumplir la mayoría de edad y salen a
pasear en el BMW del padre. Por ejemplo Australia y Canadá. Estos son típicos
países que crecieron al amparo papá Inglaterra y de mamá Francia, con una
educación estricta y concheta, y ahora se hacen los locos. Australia es una
pendeja de 18 años y dos meses que hace topless y coge con Sudáfrica; Canadá
es un chico gay emancipado que en cualquier momento adopta al bebé Groenlandia y
forman una de estas familias alternativas que están de moda.
Francia es una separada de 36 años, más puta que las gallinas, pero muy
respetada en el ámbito profesional. Es amante esporádica de Alemania, un
camionero rico que está casado con Austria. Austria sabe que es cornuda, pero no
le importa. Francia tiene un hijo, Mónaco, que tiene seis años y va camino de
ser puto o bailarín, o las dos cosas.
Italia es viuda desde hace mucho tiempo. Vive cuidando a San Marino y a
Vaticano, dos hijos católicos idénticos a los mellizos de los Flanders. Italia
estuvo casada en segundas nupcias con Alemania duraron poco: tuvieron a Suiza,
pero ahora no quiere saber nada con los hombres. A Italia le gustaría ser una
mujer como Bélgica,
abogada, independiente, que usa pantalón y habla de tú a tú de política con los
hombres. (Bélgica también fantasea a veces con saber preparar spaghettis.)
España es la mujer más linda de Europa (posiblemente Francia le haga sombra,
pero pierde en espontaneidad por usar tanto perfume). España anda mucho en
tetas y va casi siempre borracha. Generalmente se deja fifar por Inglaterra y
después hace la denuncia. España tiene hijos por todas partes (casi todos de
trece años) que viven lejos. Los quiere mucho, pero le molesta que los hijos,
cuando tienen hambre, pasen alguna temporada en su casa y le abran la heladera.
Otro que tiene hijos desperdigados es Inglaterra. Gran Bretaña sale en barco a
la noche, se culea pendejas y a los nueve meses aparece una isla nueva en alguna
parte del mundo. Pero no se desentiende: en general las islas vivien con la
madre, pero Inglaterra les da de comer. Escocia e Irlanda, los hermanos de
Inglaterra que viven en el piso de arriba, se pasan la vida borrachos, y ni
siquiera saben jugar al fútbol. Son la vergüenza de la familia.
Suecia y Noruega son dos lesbianas de 39, casi 40, que están buenas de cuerpo a
pesar de la edad y no le dan bola a nadie. Cogen y laburan: son licenciadas en
algo. A veces hacen trío con Holanda (cuando necesitan porro), y a veces le
histeriquean a Finlandia, que es un tipo de 30 años medio andrógino que vive
solo en un atico sin amueblar, y se la pasa hablando por el móvil con Corea.
Corea (la del sur) vive pendiente de su hermana esquizoide. Son mellizas, pero la
del norte tomo líquido amniótico cuando salió del útero y quedó estúpida. Se
pasó la infancia usando pistolas y ahora, que vive sola, es capaz de cualquier
cosa. Estados Unidos, el retrasadito de 17, la vigila mucho, no por miedo, sino
porque quiere sus pistolas.
Israel es un intelectual de sesenta y dos años que tuvo una vida de mierda.
Hace unos años, el camionero Alemania (que iba por la ruta mientras Austria le
chupaba la pija) no vió que pasaba Israel y se lo llevó por delante. Desde ese
día, Israel se puso como loco. Ahora, en vez de leer libros, se la pasa en la
terraza tirándole cascotes a Palestina, que es una chica que está lavando la ropa
en la casa de al lado.
Irán e Irak eran dos primos de 16 que robaban motos y vendían los repuestos,
hasta que un día le robaron un respuesto a la motoneta de Estados Unidos, y se
les acabó el negocio. Ahora se están comiendo los mocos.
El mundo estaba bien así, es decir, como estaba. Hasta que un día Rusia se juntó
(sin casarse) con la Perestroika y tuvieron docena y media de hijos. Todos raros,
algunos mogólicos, otros esquizofrénicos.
Hace una semana, y gracias a un despelote con tiros y muertos, los habitantes
serios del mundo descubrimos que hay un país que se llama Kabardino-Balkaria. Un
país con bandera, presidente, himno, flora, fauna... y hasta gente!
A mi me da un poco de miedo que nos aparezcan países de corta edad, así, de
repente. Que nos enteremos de costado, y que incluso tengamos que poner cara de
que ya sabíamos, para no quedar como ignorantes. ¿Por qué siguen naciendo
países nuevos -me pregunto yo- si los que hay todavía no funcionan?
Autor: Orsai