Deja
de portarte mal Pitoche y lee,
¿Cómo
te va? Aprecia por los acentos y las eñes que ya estoy en casa, como ésta es
la última carta que te escribo hasta que me pire a Córdoba
(septiembre-octubre) quería demostrarte que sé dónde ponerlos.
Tal
y como te avisé hasta aquí llega mi correspondencia electrónica contigo, ya
te he visto, pero me parece bien hacer las cosas como mandan los cánones,
despidiéndome por la escrita. De hecho, si hoy no hubieras estado de bodorrio
nos hubiéramos visto otra vez y sabe dios cómo habríamos acabado (aunque me
lo supongo). El caso es que son las seis y cuarto de la mañana de un sábado y
yo estoy en casa escribiendo, hoy no he salido, temo que mi colega Isra y mi
tutor ilegal Toño me peguen finalmente, tarde o temprano tendré que atreverme
y pisar el suelo de mi ciudad, espero que tus letales conocimientos de Jiu-Jitsu
nos sirvan para defenderme.
Como
hecho más destacable te diré que mis eternas melenas se quedaron en Salamanca,
en el suelo de la peluquería Alberto y Nieves (¿por qué a los bares les ponen
el nombre que les da la gana y a las peluquerías el de los dueños el 98% de
las veces?). Después de media vida dedicado al mundo del pelo largo para poder
mover la cabeza al ritmo cuando suena jol de lain y jei jou les go me lo he
cortado, sigue largo, pero digamos que ya estoy presentable en sociedad, digamos
aún más, ahora hasta me da reparo ponerme los vaqueros rotos esos míos (que
se rompen solos, prometo que yo no los rompo voluntariamente), aún así me los
pongo, que si no se empieza así y se acaba jugando al paddle. La verdad es que
me queda mejor, me han entrado setenta y ocho personas desde que me lo he
cortado, (entre ellas tú, quién lo iba a decir, con lo seriecito que parecías),
estoy que lo tiro.
Pero
vayamos por partes. En Madrid acabé mi estancia sin más pena ni más gloria
(batí mi récord de no hacer nada en todo el día), luego me fui en tren a
Salamanca, pero no chocamos contra nadie, con lo que no tengo nada que contarte
al respecto. Allí me acogí al cobijo prestado por Carlos Mateos, de Depánico
teatro (www.depanico.net) y me dediqué
al maravilloso mundo de la burocracia por las mañanas (no te lo pierdas,
quieren que devuelva el dinero de la beca, me he declarado insolvente, tengo la
conciencia tranquila, porque lo soy, y mucho), por las tardes a ver la Eurocopa
(me tragué el Suiza-Croacia y el Letonia-República Checa. Eso hay que vivirlo,
que coñazo!), a tocarme las narices, casi bato el record de Madrid, y a dar la
chapa a los colegas. Luego conocí a los padres de mi colega Joseba (quien por
cierto no me deja andar con sus amigos ni su novia, le da vergüenza que sepan
que tiene amigos como yo). En Salamanca actué porque un colega (Quique Macías)
necesitaba que le echáramos un cable. Se presentaba a la final de la Paramount
y quería probar el monólogo, así que hacía falta un poco de gente que
actuara antes. Yo salí a contar mi vida por Inglaterra y cómo no, a hablar de
Melody, mi musa. Al final ganó el concurso, mira tú, espero que le vaya bien.
Ya hablaré con él.
Mis
noches por Salamanca estuvieron bien, sobre todo tres, en una acabé abrazado al
Joseba éste para no escoñarme y ver el suelo de cerca, estoy (estaba) menos
fuerte de lo que creía, ahora ya cogí el ritmo otra vez. En otra, uno de mis
ídolos (Héctor Urién, nacionalista abulense, que hay que joderse) y yo,
estuvimos rajando de los intelectuales del blues y del jazz, que son los que lo
joden. Por cierto, entérate por ahí de por qué si Ávila (gran país) es con
"v" el gentilicio es con "b".
Después
de los papeles, fotocopiar apuntes y hablar con profesores (que majos ellos,
pensaban que era cuestión de vagancia, no de beca, mi prolongada ausencia. A
ninguno se le pasó por la cabeza el que pudiera estar licenciado), me vine para
Ou, donde estoy ahora y donde pretendo establecer mi punto de operaciones para
el verano, mi "campo base", sabes que soy alérgico a estar más de diez días
seguidos en la misma ciudad. De hecho, a base de viajes y ausencias no descartes
que te llegue alguna otra carta durante el verano, una vez despojado de mi
condición de Erasmus mientras me preparo para la de (espacio en blanco debido a
que está pendiente de resolución la beca Séneca, de momento soy SICUE, que
suena fatal). A todo esto, no me has mandado información alguna sobre Córdoba.
Te recuerdo que pinchando sobre mi nombre en donde pone mi nombre abajo sale mi
correo electrónico, pues ahí me la mandas, que hay que explicártelo todo.
Como
te digo ya soy un ex erasmus. Mucha gente me ha preguntado estos días si me
alegro de haberme ido a Inglaterra y la respuesta, rotunda, es que sí. Me
alegro de haberme ido, y me alegro de haber vuelto. No entra en mis planes poner
un pie en Birmingham en mucho tiempo (por no decir directamente que yo no vuelvo
por allí en mi puta vida, lo haré cuando tú seas capaz de subir unas
escaleras sin echar el bofe luego, que te cansas hasta con las mecánicas). Pero
lo he vivido (momento Blade Runner, "he visto cosas que vuestros ojos…").
Estoy convencido de que en otra ciudad, o en otro país lo hubiera pasado mejor,
pero no me puedo quejar (cosa que nunca me ha importado, yo me quejo igual que
para eso soy así de chulo). Desde luego no fue porque la gente no fuera buena
gente, más bien al contrario, sobre todo de los que te hablé más a menudo:
Don Luis Temes, el tal José (madrileño-cordobés), Carmelo el palestino,
Beatriz de Burgos (de ésta no te hablé pero es encantadora), el resto del clan
español, el clan italiano,… Como contrapunto estaba el ambiente en mi casa,
pero ese "hogar" tuvo sus cosillas buenas igualmente.
Así
que ahora toca intentar mantener el contacto con los que pueda (más allá de
mandarnos fotos de tías en bolas por internet) y contarlo, que es la forma que
tengo de revivir las cosas (y dar unas palizas que tú has experimentado en mil
ocasiones, y las que te quedan, chiño). Los objetivos para este verano son:
Playa
a saco, que mis colegas invadan Galicia en masa y darle cobijo a los que pueda,
patear Galicia de lado a lado, mil conciertos, de hecho a ver si veo a los de
Lamatumbá (www.lamatumba.com)
(que tú no te quedas con el nombre y así te va a ir) hace demasiado que no los
veo, que Salma Hayek o Mar Saura en su defecto (si es que alguna de estas dos
tienen defectos) me den una oportunidad (entonces no te mando un correo, me
planto directamente en tu casa con ochenta carretes de fotos, shaval!), reventar
La Guardia en Agosto rodeado de lo mejor de cada casa, ponerme un poquillo en
forma a base de nadar (éste objetivo está supeditado a otros de ámbito
nocturno y gastronómico), ir a Manzaneda (llévame, llévame, llévame, que
hace mucho que no voy) y si sale alguna actuación pues eso, pero en verano se
muere mucho la cosa. Obviamente sería tremendo conseguir la fuerza mental para
aprobar algo en septiembre, tu déjame a mí, que como me ponga tonto…
Espero
que les des el visto bueno a mis planes y que sepas que cualquier plan nuevo será
bien recibido (Esto… ¿dónde habías dicho que me ibas a llevar a comer?).
Te
dejo ya, me enrollo porque me lo paso muy bien escribiendo estos correos. Como
te dije, contar algo es vivirlo otra vez y debido a mis problemas por no saber
compaginar noche y memoria necesito contar lo que recuerdo para hacerme un plano
de lugar. Me estoy poniendo bobito, así que te dejo, si pinchas en la palabra
en cuestión verás una lista de cosas y personas sin las cuales no hubiera sido
lo mismo esta "ERASMUS EXPERIENCE". Empieza mi preparación mental para el año
que viene. Te veo pronto. Se llaman agradecimientos.
Cuídate
y nos vemos con cañas en medio, sobre las cartas estas con teclas, sólo una
amenaza: VOLVERÉ.
Un
abrazo grande.
Dani Rocha (que ya no es Erasmus, pero sigue siendo Dani Rocha)