Vigésimos séptimos días

Deja de portarte mal Pitoche y lee,

¿Cómo te va? Aprecia por los acentos y las eñes que ya estoy en casa, como ésta es la última carta que te escribo hasta que me pire a Córdoba (septiembre-octubre) quería demostrarte que sé dónde ponerlos.

Tal y como te avisé hasta aquí llega mi correspondencia electrónica contigo, ya te he visto, pero me parece bien hacer las cosas como mandan los cánones, despidiéndome por la escrita. De hecho, si hoy no hubieras estado de bodorrio nos hubiéramos visto otra vez y sabe dios cómo habríamos acabado (aunque me lo supongo). El caso es que son las seis y cuarto de la mañana de un sábado y yo estoy en casa escribiendo, hoy no he salido, temo que mi colega Isra y mi tutor ilegal Toño me peguen finalmente, tarde o temprano tendré que atreverme y pisar el suelo de mi ciudad, espero que tus letales conocimientos de Jiu-Jitsu nos sirvan para defenderme.

Como hecho más destacable te diré que mis eternas melenas se quedaron en Salamanca, en el suelo de la peluquería Alberto y Nieves (¿por qué a los bares les ponen el nombre que les da la gana y a las peluquerías el de los dueños el 98% de las veces?). Después de media vida dedicado al mundo del pelo largo para poder mover la cabeza al ritmo cuando suena jol de lain y jei jou les go me lo he cortado, sigue largo, pero digamos que ya estoy presentable en sociedad, digamos aún más, ahora hasta me da reparo ponerme los vaqueros rotos esos míos (que se rompen solos, prometo que yo no los rompo voluntariamente), aún así me los pongo, que si no se empieza así y se acaba jugando al paddle. La verdad es que me queda mejor, me han entrado setenta y ocho personas desde que me lo he cortado, (entre ellas tú, quién lo iba a decir, con lo seriecito que parecías), estoy que lo tiro.

Pero vayamos por partes. En Madrid acabé mi estancia sin más pena ni más gloria (batí mi récord de no hacer nada en todo el día), luego me fui en tren a Salamanca, pero no chocamos contra nadie, con lo que no tengo nada que contarte al respecto. Allí me acogí al cobijo prestado por Carlos Mateos, de Depánico teatro (www.depanico.net) y me dediqué al maravilloso mundo de la burocracia por las mañanas (no te lo pierdas, quieren que devuelva el dinero de la beca, me he declarado insolvente, tengo la conciencia tranquila, porque lo soy, y mucho), por las tardes a ver la Eurocopa (me tragué el Suiza-Croacia y el Letonia-República Checa. Eso hay que vivirlo, que coñazo!), a tocarme las narices, casi bato el record de Madrid, y a dar la chapa a los colegas. Luego conocí a los padres de mi colega Joseba (quien por cierto no me deja andar con sus amigos ni su novia, le da vergüenza que sepan que tiene amigos como yo). En Salamanca actué porque un colega (Quique Macías) necesitaba que le echáramos un cable. Se presentaba a la final de la Paramount y quería probar el monólogo, así que hacía falta un poco de gente que actuara antes. Yo salí a contar mi vida por Inglaterra y cómo no, a hablar de Melody, mi musa. Al final ganó el concurso, mira tú, espero que le vaya bien. Ya hablaré con él.

Mis noches por Salamanca estuvieron bien, sobre todo tres, en una acabé abrazado al Joseba éste para no escoñarme y ver el suelo de cerca, estoy (estaba) menos fuerte de lo que creía, ahora ya cogí el ritmo otra vez. En otra, uno de mis ídolos (Héctor Urién, nacionalista abulense, que hay que joderse) y yo, estuvimos rajando de los intelectuales del blues y del jazz, que son los que lo joden. Por cierto, entérate por ahí de por qué si Ávila (gran país) es con "v" el gentilicio es con "b".

Después de los papeles, fotocopiar apuntes y hablar con profesores (que majos ellos, pensaban que era cuestión de vagancia, no de beca, mi prolongada ausencia. A ninguno se le pasó por la cabeza el que pudiera estar licenciado), me vine para Ou, donde estoy ahora y donde pretendo establecer mi punto de operaciones para el verano, mi "campo base", sabes que soy alérgico a estar más de diez días seguidos en la misma ciudad. De hecho, a base de viajes y ausencias no descartes que te llegue alguna otra carta durante el verano, una vez despojado de mi condición de Erasmus mientras me preparo para la de (espacio en blanco debido a que está pendiente de resolución la beca Séneca, de momento soy SICUE, que suena fatal). A todo esto, no me has mandado información alguna sobre Córdoba. Te recuerdo que pinchando sobre mi nombre en donde pone mi nombre abajo sale mi correo electrónico, pues ahí me la mandas, que hay que explicártelo todo.

Como te digo ya soy un ex erasmus. Mucha gente me ha preguntado estos días si me alegro de haberme ido a Inglaterra y la respuesta, rotunda, es que sí. Me alegro de haberme ido, y me alegro de haber vuelto. No entra en mis planes poner un pie en Birmingham en mucho tiempo (por no decir directamente que yo no vuelvo por allí en mi puta vida, lo haré cuando tú seas capaz de subir unas escaleras sin echar el bofe luego, que te cansas hasta con las mecánicas). Pero lo he vivido (momento Blade Runner, "he visto cosas que vuestros ojos…"). Estoy convencido de que en otra ciudad, o en otro país lo hubiera pasado mejor, pero no me puedo quejar (cosa que nunca me ha importado, yo me quejo igual que para eso soy así de chulo). Desde luego no fue porque la gente no fuera buena gente, más bien al contrario, sobre todo de los que te hablé más a menudo: Don Luis Temes, el tal José (madrileño-cordobés), Carmelo el palestino, Beatriz de Burgos (de ésta no te hablé pero es encantadora), el resto del clan español, el clan italiano,… Como contrapunto estaba el ambiente en mi casa, pero ese "hogar" tuvo sus cosillas buenas igualmente.

Así que ahora toca intentar mantener el contacto con los que pueda (más allá de mandarnos fotos de tías en bolas por internet) y contarlo, que es la forma que tengo de revivir las cosas (y dar unas palizas que tú has experimentado en mil ocasiones, y las que te quedan, chiño). Los objetivos para este verano son:
Playa a saco, que mis colegas invadan Galicia en masa y darle cobijo a los que pueda, patear Galicia de lado a lado, mil conciertos, de hecho a ver si veo a los de Lamatumbá  (www.lamatumba.com) (que tú no te quedas con el nombre y así te va a ir) hace demasiado que no los veo, que Salma Hayek o Mar Saura en su defecto (si es que alguna de estas dos tienen defectos) me den una oportunidad (entonces no te mando un correo, me planto directamente en tu casa con ochenta carretes de fotos, shaval!), reventar La Guardia en Agosto rodeado de lo mejor de cada casa, ponerme un poquillo en forma a base de nadar (éste objetivo está supeditado a otros de ámbito nocturno y gastronómico), ir a Manzaneda (llévame, llévame, llévame, que hace mucho que no voy) y si sale alguna actuación pues eso, pero en verano se muere mucho la cosa. Obviamente sería tremendo conseguir la fuerza mental para aprobar algo en septiembre, tu déjame a mí, que como me ponga tonto…

Espero que les des el visto bueno a mis planes y que sepas que cualquier plan nuevo será bien recibido (Esto… ¿dónde habías dicho que me ibas a llevar a comer?).

Te dejo ya, me enrollo porque me lo paso muy bien escribiendo estos correos. Como te dije, contar algo es vivirlo otra vez y debido a mis problemas por no saber compaginar noche y memoria necesito contar lo que recuerdo para hacerme un plano de lugar. Me estoy poniendo bobito, así que te dejo, si pinchas en la palabra en cuestión verás una lista de cosas y personas sin las cuales no hubiera sido lo mismo esta "ERASMUS EXPERIENCE". Empieza mi preparación mental para el año que viene. Te veo pronto. Se llaman agradecimientos.

Cuídate y nos vemos con cañas en medio, sobre las cartas estas con teclas, sólo una amenaza: VOLVERÉ.

Un abrazo grande.

Dani Rocha (que ya no es Erasmus, pero sigue siendo Dani Rocha)

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