SICUE - Segunda Parte

QUÉ TAL PITOCHE PAYO?!

A que no sabes dónde estoy? Yaaaa, en Córdoba, pero dónde...? En una tetería!!, o sea que estoy redactando esto a mano, con mi magistral caligrafía que luego el tipo de letra del correo electrónico se encargará de echar en el olvido. Qué le vamos a hacer! Porque tú, si no está en una pantalla no lo lees, o sea que no tiene sentido que te mande el manuscrito.

Que por qué me dedico a escribir en vez de comerle la oreja a algún colega? Porque he venido solo. Por qué? Ahora te cuento, porque hay otro motivo que quiero exponer primero; ponte a escribir tú solo en un garito y darás una imagen de bohemio que pillas cacho fijo, me lo dijo un colega, aunque no se acaba de atrever ninguna, la culpa es mía por hacerle caso a los consejos del Isra éste que con esa cara se tiene que dedicar a intentar inventar trucos. Lo que me jode es que en esta tetería estoy pagando una talegada por un zumo de mierda, que encima no tienen birras, hay que joderse. Lo que sí tienen son unos sofás en el suelo súper cómodos, y ponen música árabe, de ésa que me ponía mi colega palestino Carmelo en Birmingham (bueno, ponía eso y Pink Floyd).

El otro motivo por el que estoy aquí es porque fui a la biblioteca a por unos libros sobre la Real Academia (y no estaba borracho), pero resulta que en esta biblioteca hay menos libros que en casa de Enrique Iglesias, y como aún faltaba una horita para clase de literatura italiana (ya vessss, shaval), pues aquí me tienes, haciendo tiempo.

Este tiempo de silencio lo he dedicado a actividades culturales, fui a un concierto del Míchel Camilo Trío y lo flipé, no entiendo cómo se puede tocar así tronco. Primero la de Cale 54, última la de Two Much (película que no se merece esa canción tan bonita) y en medio swing, latin jazz y cosas de ésas que te quedas tonto.

También fui al cine, a ver Melinda y Melinda. Con todos mis respetos hacia el artista: Menuda mierda!!! Sabes que soy el fan namber guan de Woody Allen, que tengo todas sus pelis en video y en dvd, y no pirateadas como tú, pero ésta me pareció un plomo, y eso que la idea en origen es buena. Si quieres explicaciones más profundas me escribes y te las mando.

También fui a una obra de teatro, Histeria se llamaba. Decidí por azar a última hora comprar las entradas para el viernes, no para el sábado. Luego me di cuenta de que el sábado era el Barça – Madrid. Llego a comprarlas coincidiendo con el partido e iba a ver la obra Fernando Hierro (como diría Don Luis Temes), porque lo que es yo... Encima la obra no me gustó y el partido... Bueno, es lo que pasa cuando tienes a Roberto Carlos en tu equipo.

Otra noche fui a otro concierto con un colega de Córdoba, Ángel, que lo conocí en la cena que te dije el otro día. El conciertillo era de flamenco, pero no muy puro (no lo digo como algo malo). Todo el mundo estaba bastante animado y yo estaba muy contento y pasándomelo muy bien, y recordé una frase que me contaba un colega, que la había dicho no sé quien y creo que razón no le falta: "el que no tenga duende que no dé palmas". Todo el público daba palmas y lo bordaba. Dani Rocha estaba quietecito, atendiendo y flipando. Aquella noche conseguí escapar a los vapores de la absenta, que es lo que bebe el colega éste y el resto del grupo (te explicaría qué es, pero creo que ya lo sabes, si no lo buscas en internet). Intentaré seguir escapando, porque cuando vamos a actuar a Burgos, el del bar siempre nos da licor de mandrágora y por no hacer el feo nos lo pimplamos y nos tiramos el resto de la noche hablando con la voz de Marlon Brando en el Padrino.

Hoy (sin ir más lejos) lié una. Llamaron al telefonillo (o interfono) del portal, preguntaron por Francisco y les dije que no hay ningún Francisco (con ese tono mío de levantado abruptamente de una hermosa siesta). El otro sólo acertó a decir "vaya tela". Al rato timbran en la puerta de casa, y cuando abro eran los padres de mi compañero. Gracias a ellos me enteré de que el nombre completo de mi compañero Curro es Francisco. En agradecimiento los había tenido veinte minutos en la calle.

Habrás notado que este curso no te escribo tan a menudo, pero es que Córdoba se parece más a Salamanca o a Ou que Birmingham, entonces me sorprenden menos cosas (aunque lo de que tengan frío mientras yo estoy tomando cañas en terracitas no lo entiendo), así que dedico los días a reflexionar. El otro día reflexionaba yo mientras veía una peli española (no diré el título), y mientras les deseaba todos los males a los actores, director, productores, guionistas, censores... por el tostón que era. Me acordé (no me preguntes por qué) de la famosa frase "me gustaría morir en un escenario". Me parece de puta madre esa falta de sensibilidad. Imagínate, un tío con espasmos mientras le dan los mil males en el escenario y palma y setecientos espectadores traumatizados para toda la vida si poder olvidar los ojos en blanco del actor en cuestión. Aún así sospecho que si fuese Jorge Sanz o alguno de éstos (si es que hay alguien más como Jorge Sanz) anunciaran que esa noche morían en directo agotaban localidades antes de que acabaran de abrir las taquillas (no vaya a ser que a última hora se raje y haya que hacerle cumplir).

Te dejo chavalín, que estoy cansado y tengo que escribir un artículo sobre una cosa (que a ti no te interesa lo más mínimo).

Te recomiendo que veas El Verdugo de Berlanga y que oigas (además del último de U2, que esta vez voy al concierto por mis...) She moved through the fair, de Sinead O’Connor, que me has pillado tontito hoy. Por cierto, hace un rato que estoy en casa, que me canse de estar zapateado en la tetería y me fui a la facultad para ver a mis compañeras en general.

Me voy no sin antes recordar, que la última vez me olvidé, creo, tu estilo jugando al futbolín e intentando echar de la mesa a nuevas generaciones, pero hay que reconocer que a una de las parejas si la bajasteis, estás hecho un chaval!!!!!

Un abrazo,

Dani Rocha (que lo es)

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