SICUE - Décimo Premiado

Estimated Pitoche!!!!

Cómo te va? Si te consuela tardo tanto en responder porque he estado haciendo muchas cosas, aunque no es que tú te estiraras mucho en tus misivas. Ésta es una carta de despedida, de cerrar un ciclo, pero no te preocupes, o precisamente preocúpate, porque empieza otro. Sabes que soy muy tradicional en muchas cosas y todo merece un epílogo, hasta mi aventura cordobesa. Sus posteriores coletazos te serán contados en otras entregas. Por ello, y, salvo petición expresa, pasaré por encima, simplemente citando, la parte del Vaticano en mi viaje a Italia, la semana antes de que el hombre anti látex estirase la pata, el viaje a París para la maratón, los días en la semana santa de Sevilla, donde lo flipé con mi colega Fer (de toda la puta vida) y la guía de mi compañero de piso, perteneciente a la hermandad de los negritos. Por allí volví encorbatado, con mi hermano y la inefable Eva Escolar en la feria de abril (SEVILLA2) a darle al rebujito (que no se sube ni a tiros) y a conseguir escaquearme de bailar sevillanas, misión que no es fácil cuando la gente sabe que eres gallego y reticente a ese ritmo tan chungo (que no al flamenco). El personal se entera y se empeña en que no, que si no te gusta es porque tú no sabes, pero tranquilo que ellos te sacarán de tu error a base darte la paliza con que eres un soso y que los norteños no sabemos divertirnos (paso hasta de ironizar a ese respecto).

También pasé por una reunión de erasmus 2004-05 en Birmingham (o sea, los míos) que, sabiamente, organizamos en Granada en las Cruces. Sólo puedo añadir que de Granada recuerdo poco (estaba dedicándome a otros menesteres) pero me gustó. Me dio cobijo un colega en primera instancia, Miguel Miguelito Miguelón, pero la segunda noche me puse fatal del estómago y tuve que dormir en casa de una amiga con otros colegas (entre ellos el famoso, querido y al que podré demostrar suficientemente mi agradecimiento, el Puto Jose).

Las Cruces también se celebran en Córdoba, así como los Patios, las catas y la feria. Todo ello es tremendo, en las Cruces se pone una cruz decorada y se pone una barra al lado. La peña se taja. En los Patios, éstos se engalanan, la peña va a verlos y acaba tajada (que no hace falta para verlos, pero mira...), en las catas la denominación de origen Montilla-Moriles, donde arrasa "Pérez Barquero" (del papi del Puto Jose), todas las bodegas se colocan en un recinto y ponen una barra. La peña se taja de mala manera. Y por último, para los que le queden ganas (que éramos todos), la feria! Los garitos, bien sean restaurantes, bares, pubs... ponen carpas con barras. La gente se taja, aunque a estas alturas de mayo es más apropiado decir que se cuecen, porque hace tanto calor que hay sitios en los que echan agua vaporizada al personal. Eso es Córdoba en mayo, y gran parte del año, que gran país esa Córdoba!!!

Antes de esto, o después, o durante, no me acuerdo, tendría que mirar la agenda y no me apetece nada, me fui de tournée con mi socio, el Queco, que ahora que me acuerdo pasó por las catas, estuvimos actuando allí, un par de noches en Cádiz, en el Espinar, en Cuéllar... Todas fueron memorables y el trato cariñoso y espectacular, pero en el Espinar nos rociaron con un extintor a los veinte minutos de actuación. En el garito había dos despedidas de soltero, una fiesta privada, una cena de "los de la oficina" y un quinceañero tonto como un zapato al que se ve que le habían dado su primera copa esa noche. Cuando todos se habían hecho colegas y estaban haciendo una conga (2, 20 de la mañana), el sagaz dueño del bar, que había programado la actuación para esa absurda hora, para la música y dice: "hala chavales"(que por cierto íbamos bonitos a esa hora), y ahí nos las den todas (que estuvieron a punto). Un aborigen del Espinar tuvo el detalle de, como dijo luego, "para animar" rociarme, a saco, con un extintor. El sabor de ese polvillo es bastante desagradable y, en contacto con las vías respiratorias no debe de ser lo más sano del mundo. Tras mil toses y escupir una especie de baba blanca ante los ojos del enfervorecido público, tuve que bajar del escenario hacia el final del túnel, porque yo ya veía la luz (a todo esto nos estábamos muriendo mi socio y yo de la risa, porque eso no era normal). Lagrimeando, tosiendo y escupiendo pude oír como un fulano cogía el micro, conseguía que aquellos seres asilvestrados hicieran silencio y acto seguido se interesaba en quién le podía hacer una paja. Decidí que, cobrábamos y nos dábamos el piro de allí a la voz de ya. Como a mí no me hace caso ni el microondas, para llevarme la contraria apareció una pareja, iba a decir de seres de apariencia humana, pero el porcentaje de tripi era mayor que el de humanidad. Este par de dos se encargaron de tenernos en manga corta, en la noche de la sierra segoviana, tres cuartos de hora oyendo anécdotas en las que, sin llegar a reconocerlo, el tripi era la base. Él era muy feo.

Cuando le conté al dueño qué había pasado se enfadó mucho (decía que cargar un extintor era una pasta, a mí ya me podían clavar palillos bajo las uñas que le traía sin cuidado). Le dije que había sido uno de polo a rayas, puso a sus hombres a la misión de localizarlo y se tiraron un rato trayéndome gente cuyo delito era llevar un polo a rayas. Me venían con un tío acojonado con cara de "¿yo qué coño he hecho?" y me decían, ¿éste? Que sensación saber que la vida de un tío depende de ti! Les dejé vivir a todos.

La misma noche una despedida de soltera en otro bar, por un comentario de mi socio, que dijo "venimos a actuar", nos confundieron con los del strip-tease que habían contratado. Por supuesto les dije que pusieran veinte duros más por cabeza y conseguirían algo que mereciera la pena, no dos seres de vida problemática y afición inmoderada por la noche y sus alegrías. Lo bueno es que, aún así, nos pagaron cuatro copas, lo malo es que las doce estaban superbuenas, con lo que la mitad del pueblo que no estaba haciéndonos perrerías en el primer bar estaba siguiéndolas con ojos de deseo. Como le habíamos caído bien a ellas les caímos mal a ellos, y, por decimonovena vez en ese día, nuestra vida peligró de nuevo.

Del resto de la gira destacar el buen rollo de Cuéllar y lo flipante que es Cádiz. Un año de estos me piro a vivir allí.

Este es un resumen de mi vida por Córdoba y "alrededores", volví a ver a Josele Santiago en directo, que cada día se sale más, me pegué mil fiestas, me aficioné a la tostada de jamón con aceite de oliva, hago un salmorejo que quita er sentío, pasé un calor que está feo, vendí mi ordenador, me acabé sacando la tarjeta AVE y echo mucho de menos aquello. Supongo que siempre lo echaré, pero a diferencia de mi querida Birmingham, ahí volveré, pronto, he dejado muchas cosas y muchas personas, alguna que otra muy especial. Es un gran lugar, el clima (excepto en verano), el personal, la ciudad, las terracitas… Además:


¡¡¡ESTÁN TODAS BUENAS!!!

Dani Rocha (que lo es)

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